Todos los emprendedores buscan la manera de posicionarse en un mercado específico, porque están seguros de que cuentan con un producto/servicio novedoso. Saben que se pueden beneficiar de ciertas demandas y están convencidos de que pueden llevarse una porción del pastel.

Sin embargo, en esta era empírica, son menos los que pretenden formarse correctamente y estructurar bien su idea de negocios. Por lo tanto, la mayoría de los que hoy intentan adentrarse a un mercado, ignoran algunas constantes de los negocios, cuya incomprensión puede causar estragos económicos en el proyecto.

Sin duda, uno de estos patrones se identifica claramente como el ciclo de vida de un producto. Pues seas consciente de él o no, expones tu producto constante mente a una reacción estadísticamente probada y medida por los expertos en marketing.

Te guste o no, tu cliente ideal tiene un patrón de conducta comercial y esto se relaciona muy estrechamente con la manera en cómo se percibe tu producto, en determinado momento.

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Cabe destacar, que todos los proyectos están destinados a atravesar este ciclo, pero solo quienes lo comprenden son capaces de tomar decisiones acertadas. Al final, sin una comprensión real de lo que sucede, se es víctima de las circunstancias; mientras que si sucede lo contrario, puedes surfear sobre toda ola de cambios.

Veamos entonces cuáles son las etapas del ciclo de vida de un producto, para que aprendas a identificarlos de una vez por todas y establezcas el plan para mantenerte en la cima.

Etapas del ciclo de vida de un producto.

Lanzamiento

A pesar de ser la etapa “obvia”, la fase de lanzamiento implica atributos rara vez comprendidos por los emprendedores. De alguna manera, se puede afirmar que es la parte más compleja del ciclo de vida de un producto, pues ofrece un grado de resistencia tan alto, que muchos proyectos no logran superar.

La etapa de lanzamiento se mantiene estrechamente a la inversión; desde el diseño del producto y su respectivo empaque, hasta las estrategias publicitarias de visibilidad y conversión. En este punto, las sumas invertidas suelen no tener ROI, y es un factor que desconcierta a los principiantes.

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Crecimiento

Una vez superado el lanzamiento, quedamos relativamente posicionados en un segmento del mercado. Y aunque no implica una menor inversión, comienzan a llegar cada vez ventas de mayor volumen; tu cliente ideal te empieza a tomar cariño, le gusta lo que le ofreces y cree en ti como marca.

Durante esta etapa, se estudia rigurosamente el proceso de fabricación y distribución en búsqueda de una optimización de costos.

Madurez

Después de un lapso de tiempo que varía según cada propuesta, tu propuesta de valor se vuelve codiciada. Entras por fin a competir con otros proyectos y se esfuerzan por evolucionar el proyecto. Por lo general, uno de los puntos más relevantes en esta etapa es el servicio de atención al cliente.

¿Qué estarías dispuesto a hacer para fidelizar tu relación con ellos?

Declive

Ya sea porque aparece un competidor muy fuerte, o tu producto dejó de ser la sensación del momento, e incluso, puede que no seas capaz de prestar un servicio postventa cautivador; lo cierto es que todo lo que nace, muere.

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Y las ideas de negocio, productos, servicios… No son la excepción.

Sin embargo, a pesar de que esta sea una realidad inmutable, si en etapas previas agregas el factor “innovación”, puedes ir evolucionando progresivamente tu propuesta de valor. Manteniendo tu posición entre el crecimiento y la madurez en cada refrescamiento que reciba el proyecto.

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Y aunque no te protege por completo del declive, es la alternativa para mantenerte a flote.

Estarás de acuerdo con que la innovación (evolución) es la clave de la supervivencia ¿Cierto?