En una sociedad más atrevida, donde cualquier persona se siente capaz de hacer algo por sus propios medios, observas numerosos casos de emprendimientos que iniciaron con nada y en poco tiempo cosecharon el éxito.

Gracias a que con un par de clics accedemos a infinidades de fuentes de información, aprendemos cualquier cosa, en cualquier nivel. Pero el 70% de las veces, nos valemos de ello para desarrollar habilidades operativas, otorgando menor importancia a las organizativas.

Ahora bien, cuando se trata de la ejecución de proyectos, la planeación y la organización deben ser igual de prioritarias que la ejecución. De lo contrario, aparecen infortunios que alteran la efectividad de la empresa y no se cuenta con una estructura capaz de dar respuesta a los hechos.

Un ejemplo común de este aspecto, es cuando los emprendedores desean lanzar un modelo de negocios cuando no han ejecutado una previa investigación de mercados. El pensamiento raíz se centra en “vender más”, pero desconocen todo sobre su cliente.

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El objetivo principal de la investigación de mercados

Solo cuando conoces las reglas del juego y el tablero, es que puedes ganarlo. Y en los negocios sucede igual; solo que en este caso, “ganar” significa penetrar la mente de los consumidores con tu respectiva propuesta de valor, antes de que otro lo haga.

Si no comprendes cómo piensa tu cliente ideal, venderle se asemejará más a una ruleta rusa; tal vez compre. Mientras que cuando sabes a la perfección, lo que necesita, cómo le gusta ser tratado y cómo se comunica; estableces una estrategia de venta precisa, con mayores probabilidades de éxito.

En ese sentido, podríamos decir que una correcta investigación de mercados permite estructurar mejor las decisiones del proyecto para minimizar los riesgos de pérdida.

Tal vez, si has intentado lanzar un nuevo producto/servicio sin realizar este proceso previo, es posible que te hayas enfrentado a una situación desfavorable en cuanto a la aceptación del mismo.

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Alternativas según la intención

Cabe destacar que el proceso investigativo requiere de tiempo y recursos. Razón por la cual, quienes denigran la labor, pretenden prescindir de esta etapa.

Aun así, una vez tomada la decisión de hacer correctamente las cosas, puedes optar por realizar la investigación en tres posibles escenarios.

En primer lugar, puedes orientar los esfuerzos en conocer lo que tu cliente ideal busca, con la finalidad de reestructurar tu plan para ofrecerle más en valor de uso. Y de esa manera lograr una fidelización más pronta.

No obstante, te será posible aplicarla con fines expansivos. Determinar cómo puedes escalar tu proyecto a nuevos horizontes y monetizar más tu idea de negocio.

Finalmente, podrías aplicar toda la metodología de investigación de mercados, en el análisis de los procesos internos de tu empresa para detectar los puntos que requieren optimización. Con ello, estableces un nuevo programa operativo y efectivamente ganarás mayor productividad.

Beneficio potencial.

Si pudieras “leer la mente de tu cliente ideal”, ¿acaso no podrías usar esa información para rentabilizar tu negocio?

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Pues, la investigación es esa “lectura” que el mismo cliente te facilita de manera genuina bajo su consentimiento. Es decir, frente a ti yace un proceso sistematizado, probado por las grandes compañías, capaz de brindarte los datos más importantes para la efectividad de tu proyecto.

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¿Crees que valdría la pena comenzar a probarlo ahora?