Una vez, mientras trabajaba en un diseño, comencé a realizar el estudio tipográfico. Con el tiempo, el proceso se hace más sencillo y rápido; sin embargo, hay ocasiones en que no se encuentra con facilidad la tipografía ideal para la marca a trabajar.

Recuerdo que ese día había un espectador en la oficina y comentó:

“No entiendo por qué tardas tanto, si solo estás buscando una letra”.

Lo que el espectador no sabía, es que dependiendo del mensaje a transmitir, “la letra” debía cumplir con una serie de características. Y hoy pretendo revelarte lo que hasta ahora he considerado como los filtros elementales para elegir una tipografía.

Objetivo del mensaje

El punto de partida, siempre va a ser el objetivo del mensaje. Según la finalidad, comienza la búsqueda, pues, un mismo mensaje, con objetivos diferentes necesita estilos diferentes.

Por ejemplo, si la idea es transmitir elegancia, puede que resulte ideal aplicar tipografías Script Pero si el objetivo es desarrollar textos de gran densidad de caracteres, las letras caligráficas pueden ser un impedimento; por lo que es preferible las Serif o Sans-Serif, según otras variables.

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Haz la prueba y selecciona un par de letras Display con efecto chorreante y escribe:

“Estaré en tu casa al anochecer”.

Y paralelo a ese texto, escribe lo mismo pero con una tipografía Script.

¿Notas la diferencia de las sensaciones trasmitidas?

Contexto del mensaje

No se puede hablar de un mismo estilo tipográfico para todos los escenarios. Cuando se pretende realizar publicidad digital, por lo general se recurre a las tipografías Display; pero cuando se habla de un proyecto editorial, lo mejor es optar por las Serif.

Estas últimas, se caracterizan por tener “Serifas”, o “Remates” en las esquinas de su anatomía. Por ejemplo, Garamond (una de mis favoritas), o Gabriola, son ejemplos perfectos de este tipo. Evidentemente dejando de lado la clásica Times New Roman.

Así mismo, si el mensaje cuenta con poca densidad y se utilizará como complemento del diseño de alguna pieza, es más efectivo recurrir a Sans-Serif (sin serifa).

Legibilidad al 100%

Más allá del contexto o el objetivo, toda la selección tipográfica debe basarse en la legibilidad como punto clave. No existe algo que se escriba para que no sea leído.

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Así que sin importar si seleccionas una tipografía de palo seco o te decantas por los increíbles ornamentos del Display, debes asegurarte de que el mensaje sea legible.

En ese sentido entran otras variables como:

  • Equilibrio entre dos tipografías dentro de un mismo escenario
  • Adaptación de los estilos Bold e Itálica
  • Jerarquización de textos

Pero sobre todo, que el estilo del texto refleje en su totalidad, la personalidad de la marca. Por lo tanto, es común ver cómo las empresas cuentan con dos o tres tipografías desarrolladas o adoptadas.

Su estudio y selección les permite desenvolverse correctamente en piezas publicitarias offline, online y los documentos formales de la empresa. Y curiosamente, la integración de los diferentes estilos tipográficos de una misma marca, hace que en cualquiera de sus mensajes exista una identificación casi inmediata.

No necesitas ver el logo de Coca Cola para identificar uno de sus comunicados ¿Cierto?