El trabajo remoto, es una modalidad de empleo que permite trabajar desde el hogar, o cualquier lugar diferente a una oficina y en la mayoría de casos no obedece a horarios definidos sino a tareas u objetivos a cumplir.

Esta metodología de trabajo gana cada vez mayor popularidad debido al incremento de productividad en los empleados, ya que logran centrar su labor en resultados y reducen los tiempos “muertos”, que cada vez son mayores en oficinas que no trabajan en base a objetivos.

Un gran limitante en el desarrollo del teletrabajo son las políticas empresariales que temen acogerse a esta opción; y aquí es vital el involucramiento de alta gerencia y recursos humanos para generar pruebas y desarrollar sistemas de gestión integrales que entreguen acceso remoto inmediato a información y datos para permitir esta modalidad de trabajo y contratación.

Beneficios del trabajo remoto

El trabajo remoto trae beneficios tanto para la compañía como para el empleado, reduce costos, tiempo y promueve objetivos fijos; por lo tanto, aumenta la productividad y estimula la dinámica e innovación. Para el trabajador, el trabajo remoto representa una mayor calidad de vida, invertir menos o nada de tiempo y dinero en trasladarse a una oficina, poder manejar los horarios a su gusto y pasar más tiempo de calidad con su familia.

Un estudio de la consultora “Meta4” confirmó que las ventajas del trabajo remoto reflejan un ahorro de viáticos del 56%, crecimiento de producción del 56%, reducción de rotación de empleados en un 20% y el salario para trabajadores genera incrementos del 20 por ciento en promedio.

La disciplina, la constancia un entorno de trabajo adecuado son esenciales si se va a tomar la decisión de trabajar desde el hogar.

Recomendaciones para optimizar tu trabajo remoto

Importancia de la agenda / cronograma.

Una persona poco organizada y que se distraiga fácilmente con otras actividades, o que no tenga la motivación de cumplir con un horario de trabajo, no cumplirá con el perfil ideal de trabajador freelance.

Rutina clara y organizada.

Con las horas establecidas, debemos prepararnos para trabajar siguiendo una rutina similar a la que se utiliza en el trabajo tradicional, despertándonos temprano, desayunando bien, bañándonos y vistiéndonos adecuadamente. Esto ayudará a alinear nuestro pensamiento hacia actividades laborales y una rutina profesional.

Elaborar guías de objetivos y tareas por semana y por día, separando lo importante de lo urgente y concentrando esfuerzos en tareas importantes, evaluando las posibilidades de asignación de tareas y responsabilidades a compañeros de trabajo, evitando procastinar.

Lugar físico y tecnología.

Es aconsejable contar con un lugar físico destinado al trabajo. Una habitación sería lo ideal, pero también puede ser un rincón con un escritorio, contando con un entorno que habilite el trabajo.

Trabajar desde la cama no es lo ideal, puede generar distracciones o que el trabajador tenga sueño y no realice sus tareas de manera óptima. Así mismo, asegúrate de tener un servicio de internet de calidad y accesorios idóneos.

Seleccionar herramientas de colaboración que utilizaremos con compañeros y colaboradores, tanto para comunicación, como para seguimiento y gestión de proyectos, tareas y otros. Entre ellas encontraremos actualmente algunas de las principales:

  • Zoom (Conferencias, presentaciones y capacitación).
  • Slack, Trello, Zoho Projects o Teams (Comunicación y gestión de proyectos).
  • Microsoft To Do (Tareas organizadas vinculadas a calendarios)
  • Google Drive / Office 365 (Herramientas de gestión colaborativas).

En conclusión…

Para que el trabajo remoto sea eficaz y eficiente, es importante tener claros los objetivos planteados por el empleador o proyecto en cuanto a tiempo, especificaciones y métodos de entrega, plataformas y sistemas de gestión. Así como reforzar la comunicación e interacción con equipos de trabajo, manejando conversaciones formales para el trabajo específico, estableciendo límites claros de dedicación y tiempo, a fin de evitar el trabajo 24/7 sin necesidad o utilidad real.

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