En los últimos años el sector retail se ha consolidado como el reflejo de nuestra solidez económica y, así también, como principal impulsor del desarrollo logístico en el país. Definir conceptos y estrategias enfocados a la distribución y administración de la mercadería son algunas de las tareas en un mercado que evoluciona constantemente.


Corría el año 2005 y en el Perú ocurrió algo que en buena medida explica el tan conocido auge económico por el que hoy estamos atravesando. Aquel año se dio a conocer un dato insólito en nuestra historia: la cantidad de niños y ancianos habitantes en el país fue, por primera vez, menor a la del resto de personas. Dicho de otra manera, los peruanos cuyas edades fluctuaban entre los 15 y 65 años eran mayoría. Este hecho significaba dos cosas: alta capacidad de trabajo y de consumo; ambos factores dieron inicio a lo que se denomina “bono demográfico” y que tiene vigencia, por lo menos, hasta cuarenta años más.

Hoy vivimos en pleno “bono demográfico” y eso se percibe constantemente con un consumo interno altamente activo, con el crecimiento de la industria del retail y, en general de los centros comerciales; por citar solo algunos ejemplos. En este escenario, muchos expertos coinciden que el sector retail ha sido el motor del desarrollo logístico dado en el país durante los último años. Las oportunidades de uno fueron el crecimiento del otro, las fortalezas del retailer se convirtieron también en las fortalezas del área logística. El sector minorista ha sabido adaptarse a nuevos procesos en función a las nuevas exigencias de los consumidores, y para ello la eficiente cadena de suministro ha sido pieza fundamental en dicho negocio.

La clave:

Una cosa es administrar una tienda de retail en la capital y otra muy distinta es atender a ocho o diez más en la misma ciudad o, poniéndonos más acorde con la realidad, surtir a más de una veintena de tiendas a nivel nacional. Es así que la planeación constituye una de las claves dentro de los procesos logísticos inteligentes. Una vez que todo está planificado será fácil estructurar los costos operativos que deberán influir positivamente en el precio final del producto.

Si el retailer es capaz de reducir sus costos de transporte, almacenamiento, reposición y en general de toda la cadena, el resultado de este proceso se verá reflejado en la elección final del producto en el punto de venta. Si bien la industria del retail cuenta con muchos giros de negocios como las tiendas por departamento, supermercados, tiendas por mejoramiento del hogar, cadenas de farmacias, zapaterías, entre otros; todos los negocios coinciden en desarrollar y mantener un trabajo coordinado con sus proveedores transladándoles a ellos requerimientos como los códigos de barra de los precios fijados por las tiendas o los precintos de seguridad. Un proveedor de jeans, por ejemplo, deberá traer prendas en cajas de diez o veinte piezas, separadas por tallas, por modelo y por tienda a reponer. De esta manera, se busca optimizar los tiempos y los recursos de operación en el Centro de Distribución haciendo que la llegada y salida de mercadería fluya constantemente.

Lead Time

Uno de los factores que nos permite evaluar el nivel de eficiencia logística es la reducción de los tiempos de entrega de la mercadería, ya sea desde el puerto donde llegan los productos importados hacia el Centro de Distribución o de éste hacia la tienda o directamente desde el lugar de almacenamiento hacia la casa del cliente. Para Mauricio Franco Guerra, Gerente General de Logística de Saga Falabella, la evaluación de la eficiencia logística va más por el lado de los resultados finales de operación: “Ya la era de las estrategias ha pasado, se asume que todos tienen una, o la pueden definir; el reto realmente es ver cómo ejecutas de manera eficiente tus procesos para lograr lo propuesto en la estrategia”, señala.

Franco Guerra destaca además un nuevo reto: el satisfacer las necesidades del comercio electrónico. “Ya no es necesario tener tiendas o que los clientes vean físicamente el producto cuando en internet tienen miles de opciones de compra. Esto implica que todo el trabajo detrás de una compra virtual se soporte en la logística”.

En efecto, la venta minorista cuenta hoy en día con una plataforma multicanal (smartphones. tablets, redes sociales, servicio de cupones de descuentos en línea) que incrementa considerablemente el número de clientes de retailers, teniendo éstos que adaptarse a un ritmo acelerado de compras y a una metodología flexible de preparación de pedidos que se ajuste a lo que el cliente espera. Si a esto le sumamos que nuestro país será líder de las ventas minoristas en la región hasta el 2018 (Latin Focus Consensus Forecast) y que para este mismo año tendremos más centros comerciales a nivel nacional el panorama para el negocio del retail se avizora más que prometedor.

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