¿Has oído acerca del texto argumentativo?

Estoy seguro de que incluso si desconoces el término, en algún momento habrás recurrido a ellos; Quizás, es una de las maneras más comunes de expresar las ideas de manera escrita en nuestro sistema de educación/comunicación.

Pero con el fin de ayudarte a crear textos más poderosos, permíteme mostrarte cómo y cuándo aplicar este tipo de redacción.

Cuáles son las características de un texto argumentativo

Ante todo, es necesario destacar que este tipo de escritura recibe ese nombre porque gira en torno a la justificación de ideas. Es decir, establece un punto de vista y expresa uno o más elementos que dan fuerza a dicha perspectiva.

De esa manera, el lector tiende a reaccionar a la lectura con la asunción de lo descrito como un hecho infalible; o en su defecto, poco cuestionable. Consecuentemente, era de esperarse que este tipo de comunicación sea implementada para influir sobre determinadas acciones del lector.

Por ejemplo, al momento de promover un uso concientizado del agua; valdría la pena dejar claro al menos un par de ideas que justifiquen esa conciencia. Considero que el comunicado tendrá mucho más peso si plantea detalles como:

  • Cifras relacionadas al deterioro progresivo del medio ambiente
  • Detalles sobre el calentamiento global en los últimos años
  • Estadísticas sobre los niveles de contaminación
  • Planteamientos acerca de la sobreexplotación de fuentes de agua dulce
  • Otros similares
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Ten por seguro, que el lector, una vez que descubre aquellos detalles sobre el tema, es más propenso a realizar cambios en su conducta. Para efectos de este ejemplo, es probable que más de un Lead se asegure de no dejar el grifo abierto.

Ahora bien, no por ello debes comenzar a escribir arrojando datos e ideas sin conexión; de hecho el arte de crear un texto argumentativo, comprende la integración limpia de la justificación en un mismo hilo comunicacional.

En ese sentido, lo ideal es mantener una estructura base para comenzar a desarrollar la pieza escrita.

Estructura de un texto argumentativo

Al igual que otro tipo de ejemplares escritos, el texto argumentativo debe iniciar con una contextualización o introducción. Esta puede tener un color ilustrativo, narrativo; conceptual, e incluso destacar por las citas textuales.

El sentido de esta primera parte es hallar una manera creativa de plantear el escenario sobre donde se desarrolla el resto del texto.

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En los siguientes párrafos, se da paso al cuerpo del texto, conocido como “desarrollo”. Y es allí donde se procede a incluir los argumentos.

Y finalmente se aterrizan las ideas en un mensaje claro denominado “conclusión”.

Sencillo ¿Cierto?

Bien, la estructura es bastante simple; pero el verdadero reto en este tipo de escritura es la mezcla perfecta de los argumentos que se alinean con la idea central. Los argumentos han de ser contundentes, y a su vez deben conectar con el lector para ganar su apreciación.

Estoy seguro de que puedes comenzar a crear textos argumentativos para practicar, sobre todo, el hilo comunicacional. Y cuando domines el estilo, estarás mucho más confiado al momento de plantar cara ante determinado punto de vista.