El manejo de una negociación es a menudo relacionado con los negocios o los campos profesionales. Sin embargo, en el transcurso de nuestro día a día, estamos expuesto o somos partícipes de esta práctica.

Para algunos es fácil de reconocer, pero existen quienes ignoran que en la vida, todo es una negociación. Así que con el fin de mejorar nuestras relaciones, personales y profesionales, hoy aclararemos un poco el panorama; definiremos el eje central de este asunto y te compartiré algunas herramientas en las que te puedas apoyar.

¿Qué es una negociación?

En primer lugar, debes tener en cuenta que negociar es el hecho de plantear los puntos de vista personales y escuchar atentamente los de un interlocutor; con el fin de demandar ciertas exigencias dentro de la relación.

En el proceso, ambas partes intentan establecer cuáles son los aspectos en los que están dispuestos a ceder; y cuáles son inamovibles. De esa manera, luego de una clara exposición de ideas y la búsqueda de puntos en común, se establecen términos de beneficios para ambas partes.

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Este hecho, se puede manifestar en diversas situaciones, y una variedad de individuos relacionados.

Por ejemplo, cuando un trabajador desea un aumento de sueldo, debe dirigirse a recursos humanos y manifestar su petición. Durante la conversación, con seguridad saldrán a la luz algunos requerimientos por parte de la empresa; y esta diferencia da pie a la negociación.

Una vez allí, lo más importante es asegurarse de que el proceso no se estanque y mantenga cierto ritmo de continuidad. Para ello, es fundamental mantener la atención en tres preguntas clave:

  • ¿Qué es lo que necesito?
  • ¿Qué estoy dispuesto a aceptar como condición?
  • ¿Cómo puedo asegurar el beneficio?

Ante ese escenario, las negociaciones se estructuran sobre cinco variables:

  • Acomodativa. El demandante está dispuesto a asumir los términos de la contraparte con poca o nula resistencia.
  • Competitiva. Ambas partes se enfocan en fortalecer sus argumentos para ganar su posición y desvanecer el punto de vista de la contraparte.
  • Colaborativa. Ambas partes establecen puntos medios para hallar y disfrutar de beneficios mutuos.
  • Compromiso. Pretende postergar las soluciones más complejas y apoyarse en medidas intermedias con el fin de dar fluidez al proceso.
  • Evitativa. Sencillamente, no negociar.
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Herramientas para negociar

Indiferentemente el tipo de técnica que pretendas manejar, debes saber que la negociación depende de un solo elemento central: La comunicación.

Por ende, las mejores herramientas para negociar son, en esencia, herramientas de comunicación. En ese sentido, mi intención es instarte a profundizar en temas como:

  • Escucha activa
  • Elocuencia
  • Argumento
  • Oratoria
  • Manejo asertivo de las emociones dentro de una conversación

Y lo que considero el verdadero As bajo la manga: lenguaje corporal. En relación a  este último, te puedo sugerir el libro El lenguaje del cuerpo del autor Allan Pease; el cual es sumamente explicativo y te permitirá poner en práctica técnicas corporales de persuasión.

Luego de esto, tus sentidos estarán más atentos y sabrás distinguir cuando una situación cotidiana se convierte en una negociación; Pudiendo ser la atención de un cliente preferencial, alguna cita con esa persona especial, o qué cenarán tus hijos hoy. ¿Estás listo para negociar?