¡El mundo está de cabeza! Y alguien tiene que hacer algo…

Hoy en día, los consumidores tienen un patrón de pensamiento distinto al de hace 50 años. En una sociedad híper conectada, la información se despliega en un segundo por todo el planeta. Y a su vez, esto permite que el común de las personas esté al tanto de lo que ocurre en el mundo.

Consecuentemente, crece una preocupación global por los problemas que afectan a la humanidad. Hoy, las personas quieren que se consideren los problemas globales y que se inicien actividades para darles solución.

Es así como nace la RSE, o Responsabilidad Social Empresarial.

El enfoque de la RSE

La Responsabilidad Social Empresarial es una filosofía corporativa que permite a las empresas hacerse cargo de alguna de estas situaciones. Con objetivos multipropósitos, este tipo de filosofía promueve un cúmulo de beneficios para diversas partes.

En un lado, se encuentran los consumidores; que se sienten escuchados. Mientras que en otra arista, se encuentran los afectados por la problemática en cuestión; quienes reciben un apoyo directo y la solución al problema.

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Y finalmente la empresa, que a través de sus acciones logra generar un impacto positivo y efectivamente esto aumenta la fidelización de clientes.

¡Así es! La RSE no es un hecho altruista. Es una estrategia; que si bien es cierto, genera un impacto positivo, también persigue beneficios líquidos a largo plazo.

Lo curioso de esto, es que una empresa que trabaja su RSE priorizando el ROI a corto plazo, por lo general no logra sus objetivos. No obstante, cuando el enfoque es genuino y se pretende generar valor y además ROI, entonces los objetivos se logran con mayor fluidez.

El consumidor no quiere marcas hipócritas. Quiere marcas que lo entiendan, y además, sean parte de las soluciones al problema que más le agobia. Ten por seguro que si en función a tu branding, logras diseñar un plan de RSE y penetrar una causa global, tu audiencia hará match con tus objetivos.

El marketing y la RSE

Hace poco conversaba sobre esas marcas que logran conectarse con causas que mueven masas. Por ejemplo, el caso de DOVE; una empresa del sector cosmético que últimamente se ha enfocado en revalorizar a la mujer.

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Más allá de lanzar campañas de marketing para promocionar su nueva línea de jabones, su interés primario es ayudar a las mujeres a creer en sí mismas. Efectivamente, logran conectarse con una gran parte de su nicho; generan valor, fidelizan y venden.

Así mismo, cuando vemos organizaciones que se enfocan en promover valores humanos antes que los comerciales comienza a suceder la magia del marketing y la RSE.

Para diseñar una estrategia oportuna de este estilo, debes investigar los problemas globales que más preocupan a tu buyer persona. Quizás sea la pobreza extrema, adicción a los vicios, falta de educación, violencia de género u otros.

Luego de eso pregúntate ¿Puedes hacer algo al respecto?

De seguro sí.

Solo necesitas encontrar el equilibrio entre el nivel de aporte y la estrategia de marketing. Un exceso de uno u otro dentro del plan de Responsabilidad Social Empresarial traerá resultados inadecuados; ten cuidado.