El mexicano que está construyendo la inteligencia artificial de la simulación social

Periodista de formación e ingeniero en robótica, Óscar Méndez Ortega dejó de optimizar cómo las marcas le hablan a la gente para resolver el problema inverso: enseñarles a escuchar a una sociedad entera simulada con inteligencia artificial, antes de tomar una decisión. Su proyecto, WoskyLab, lo coloca en una categoría que en Silicon Valley ya vale miles de millones de dólares.

woskylab oscar.mendez
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Hay una pregunta que Óscar Méndez Ortega lleva años dándole vueltas, y que resume en una frase: “Las marcas y los gobiernos saben hablar; lo que no saben es escuchar antes de hablar.” De esa obsesión nació WoskyLab, la plataforma con la que este mexicano se ha propuesto algo que suena a ciencia ficción y que, sin embargo, ya tiene clientes: simular a la sociedad con inteligencia artificial para anticipar cómo reaccionará a una decisión, antes de tomarla.

Para entender la apuesta hay que entender primero a quién se le ocurrió. Óscar Méndez no encaja en el molde del fundador de tecnología promedio. Estudió Comunicación y Periodismo en la UNAM y, antes, Ingeniería en Robótica Industrial en el Politécnico. Esa rara mezcla entre el que cuenta historias y el que arma máquinas atraviesa toda su carrera y explica por qué terminó construyendo justo esto: una herramienta que vive en la frontera entre las personas y los algoritmos.

Catorce años entendiendo a las máquinas y a la gente

No llegó de la nada. En catorce años de carrera, Óscar Méndez ha liderado más de cuarenta proyectos digitales y ha trabajado en estrategia digital. 

WoskyLab, en cambio, es su terreno propio: el laboratorio donde lleva al extremo la pregunta que más le interesa. “Pasé años optimizando cómo las marcas le hablan a la gente, y en algún momento entendí que el problema de verdad es el otro”, cuenta. “No saben qué les va a contestar su público. Y salir a la conversación pública sin saberlo es como jugar ajedrez sin ver el tablero del rival.”

Encuestar a una sociedad que no existe

La idea central de WoskyLab es, en el fondo, sencilla de explicar. La plataforma levanta una sociedad simulada —miles de agentes de inteligencia artificial, cada uno con su edad, su oficio, su ciudad y su forma de pensar— y permite simular su interacción y reacción ante un hecho y posteriormente encuestarla. El usuario lanza una pregunta (“¿qué opinas de este anuncio?”, “¿apoyarías esta medida?”) y, en minutos, recibe no solo la distribución de respuestas, sino las razones detrás de cada postura. Donde una encuesta tradicional tarda semanas y entrega un porcentaje, WoskyLab entrega datos y el porqué.

Y si una respuesta intriga, se puede ir más a fondo: abrir el perfil de un agente concreto y entrevistarlo en lenguaje natural. “La encuesta te da el mapa completo de la conversación”, dice Méndez. “La entrevista te deja bajar a una calle específica y preguntarle a alguien por qué piensa lo que piensa.”

Ciencia abierta, calibración propia

Cuando se le pregunta cómo funciona, Méndez se cuida de no venderlo como magia. La base de WoskyLab es OASIS, un motor de simulación social desarrollado en colaboración de más de cien investigadores de instituciones como el Shanghai AI Laboratory, la Universidad de Oxford y la KAUST. Sobre ese cimiento académico —capaz de simular hasta un millón de usuarios—, su equipo ha montado las capas que considera su verdadero diferenciador.

La más importante para él es la cultural. Diversos estudios han documentado que los grandes modelos de IA, entrenados sobre todo en inglés, reproducen valores y actitudes occidentales —y que cambiar el idioma no basta para corregirlo—. “Una IA estándar simula a un mexicano como si fuera un estadounidense que habla español, y no lo es”, insiste. Por eso WoskyLab entrena y calibra a sus agentes con datos regionales, e inserta deliberadamente “agentes contrarios” para que la conversación simulada conserve el conflicto y el desorden de la realidad, en lugar de converger en consensos artificialmente limpios.

Ya tiene clientes y algunos juegan fuerte

A diferencia de muchos proyectos en etapa temprana, WoskyLab no es solo una promesa. Óscar Méndez asegura que la plataforma ya opera con clientes reales: una empresa privada y una consultora política vinculada a actores de la política mexicana. No revela nombres, pero sí los resultados: dice que les ha permitido tomar mejores decisiones y, sobre todo, llegar preparados ante los contraargumentos de sus adversarios.

“Saber qué te van a responder antes de que te lo respondan cambia por completo cómo preparas un mensaje”, explica. Y se adelanta a la objeción incómoda: “No se trata de manipular a nadie. Se trata de no salir con la guardia baja. El que ensaya, llega mejor preparado.”

Un mexicano frente a los gigantes

La categoría en la que se mueve está lejos de ser marginal. La simulación de comportamiento humano con IA se ha vuelto una de las más codiciadas por el capital de riesgo: la estadounidense Aaru alcanzó una valoración de mil millones de dólares, y Simile, spin-off de Stanford, levantó cien millones, según reportes de la prensa especializada. Casi todas, sin embargo, se concentran en predecir decisiones individuales de consumo, y prácticamente ninguna está pensada para Latinoamérica.

Ahí es donde Méndez ve su hueco. “Mientras allá levantan miles de millones, aquí estamos resolviendo el problema que a ellos no les interesa”. 

Si algo distingue a Óscar Méndez del entusiasta tecnológico promedio es lo que se niega a prometer. Insiste en que WoskyLab no adivina el futuro, no da cifras exactas, no detecta lo impredecible, y que sus encuestas marcan dirección e intensidad —no porcentajes de censo—.

Es, quizá, el rasgo más revelador del personaje: un constructor que, en una industria adicta a la sobrepromesa, ha hecho de la mesura su sello. Su próxima jugada va en esa línea: demostrarlo en público. “Vamos a tomar una noticia cada semana, correr una simulación y volver en siete días a verificar si acertamos, a la vista de todos. Y si fallamos, también lo publicamos.”

En el cruce entre el periodista que aprendió a escuchar y el ingeniero que aprendió a construir, Óscar Méndez Ortega apuesta a que el siguiente gran uso de la inteligencia artificial no será generar respuestas, sino ayudarnos a escuchar mejor antes de actuar. Y quiere que esa idea lleve, además, sello mexicano.

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MarketerosLATAM (2026, junio 11). El mexicano que está construyendo la inteligencia artificial de la simulación social. Marketeros LATAM. https://www.marketeroslatam.com/el-mexicano-que-esta-construyendo-la-inteligencia-artificial-de-la-simulacion-social/

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