Cada vez que analizas la estructura y el comportamiento de las grandes compañías, te das cuenta que existe un elemento intangible que las impulsa. Una mirada al comportamiento de sus trabajadores, te muestra que el nivel de compromiso e identificación con lo que hacen es más grande que en otras compañías del sector.

Si al caso vamos, el sueño de todo dueño de negocios, es que su compañía pueda moverse con fuerza en la dirección que se ha establecido. Que cada uno de los empleados corra con vehemencia y dedicación rumbo al cumplimiento de objetivos; y que el proyecto no pare de crecer.

¿Pero cómo lo logran?

Pues, a pesar de la dualidad entre lo complejo y simple, la verdad es que esa sinergia del equipo de trabajo se logra cuando existe una visión trascendental. Así que me parece prudente que dediques un momento a estudiar el tema y descubras cómo hacer una visión que lleve a tu empresa más allá de lo convencional.

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El foco principal de la visión

Una manera rápida de comprender qué es una visión empresarial, nos lleva a una palabra de gran alcance: proyección. Es decir, cuando se habla de visión, se hace referencia al futuro en mediano y largo plazo de la empresa. En otras palabras, responde a cómo se verá la empresa dentro de cierto tiempo si logra todos sus objetivos.

Por lo tanto, la relación que existe en el deseo personal de un futuro mejor, y la actividad empresarial como medio para lograrlo, tiende a fomentar un cúmulo de emociones altamente inspiradoras. El hecho de saber que lo que hago dentro de un equipo de trabajo, impactará positivamente tanto a los clientes de la empresa, como al bienestar colectivo de todos los miembros, sin duda me mantiene dando el 100% de mis capacidades.

Propósito e identificación

Tanto la misión como la visión de una empresa llevan entrelazado el sentido de la misma. Todo se hace (o se debe hacer) por un propósito; se persigue un fin.

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Pero mientras la misión se basa en las acciones inmediatas de la organización, la visión te permitirá visualizar sobre lo que aún no existe. Es una alternativa técnica y elegante para plasmar el deseo más profundo del empresario con respecto al proyecto.

En ese sentido, toda la magia del visionario es transmitida a cada departamento de la empresa y consecuentemente ocurren situaciones favorables. En primera instancia, el personal que no resuena con esa proyección, termina fuera del proyecto y los equipos altamente consonantes se convierten en el motor que moverá a la organización.

Cualquier persona que haya estado en una organización cuya visión haya sido trascendental, entendería con mayor facilidad la química que se crece internamente.

El planteamiento

A pesar de tratarse de un hecho futuro, cuando nos referimos a cómo hacer una visión, debemos plasmarla como si esa proyección fuese inmediata; arrancando con un verbo en infinitivo. De esa manera, genera la sensación de que es algo que está muy próximo a ocurrir y genera más energía.

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No obstante, debes evitar el uso de frases que puedan distraer; es decir, mientras más clara y específica, mucho mejor.

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De nada sirve una visión que suene poética, si no se entiende lo que se busca con ella. Pues, una vez establecida, todas las acciones a tomar, deben orientarse al fin expresado en el enunciado.