Dentro de la estructura de una empresa, existe un alto nivel de importancia para los activos de las mismas. Una organización sin activos no podría funcionar correctamente, por esta razón vale la pena explorarlos desde una perspectiva más profunda. Sin embargo, la mayoría de las veces se habla de los tangibles, pero en esta ocasión nos centraremos en los recursos intangibles.

A medida que pasan los años, esta categoría de activos le otorga mucho más valor al sistema empresarial, por lo que entenderlo bien se vuelve imprescindible para proyectar a la organización.

Acompáñame y veamos de qué va todo esto.

Activos intangibles vs Activos tangibles

Los activos intangibles de una empresa son aquellos elementos que forman parte del capital de la misma pero que no se perciben de manera física ni concreta. En la mayoría de los casos, se refiere a esos bienes conceptuales que fortalecen a la organización y que, sin estos, el funcionamiento de la empresa se vería gravemente afectado.

En la era de la información, la digitalización de recursos también ha tomado su parte dando como resultado el surgimiento de más recursos intangibles. Por ejemplo, un software propio de gestión de trabajo es lo suficientemente importante como para que la empresa sea altamente productiva, pero no hay manera de percibir el software físicamente, mucho menos de cuantificarlo como el resto de activos.

Ahora bien, los bienes materiales utilizados para la productividad empresarial son activos tangibles. Quizás son los más fáciles de identificar, pues se aprecian con los cinco sentidos y además son cuantificables. Por ejemplo, la cantidad de ordenadores disponibles para el equipo de diseñadores.

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No podría decirse que los tangibles son más o menos importantes, pero sí es necesario recalcar que cada vez toman mayor relevancia en la competitividad.

¿Por qué son importantes los recursos intangibles?

Es curioso que al referirnos a esos bienes conceptuales, hablemos de ser “importante” para la empresa. ¡Y claro que lo son!

Pensemos, por ejemplo, en el desarrollo de una marca. La empresa pasa décadas trabajando arduamente para posicionarse como referente en el mercado y se ha ganado el respeto de los consumidores. Gracias a esto, si la audiencia observa el isotipo de la misma, ya sabe que puede realizar su compra confiadamente.

¿Cómo cuantificas el valor de todo el tiempo dedicado? ¿Cómo cuantificas el esfuerzo que te llevó a ese resultado? ¿Puedes transferirle ese reconocimiento de marca a otra empresa? ¡Es imposible!

No obstante, es un hecho que si le quitamos el branding a la empresa, perderá todo por lo que ha trabajado.

Así mismo sucede con todos los recursos intangibles, como los veremos ahora mismo.

Ejemplos de recursos intangibles

Entendiendo que el concepto es un poco abstracto y que nos lleva a pensar en bienes difíciles de percibir, veamos algunos ejemplos de los activos de esta categoría que mayor relevancia tienen para las organizaciones.

No significa que sean los únicos, pero sí que son de los más importantes.

  • Propiedad intelectual
  • Derechos contractuales
  • Branding
  • Bases de datos
  • Alianzas comerciales
  • Bienes digitales
  • Otros

¡Así es! Si hasta ahora pensabas que solo los bienes físicos importaban, ahora sabes que es necesario recalcular el valor de la organización considerando los recursos intangibles.