La epidemia de coronavirus chino (COVID-19) ha despertado el miedo generalizado de la población en los últimos meses. Aprovechándose de esta situación, diversos sitios de comercio electrónico y algunas empresas proveedoras han aumentado el precio de mascarillas y productos antisépticos. A raíz de esto, la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA), la Autoridad de Normas de Publicidad (ASA) y Facebook se han visto obligados a establecer medidas restrictivas en contra de las empresas que mantengan este comportamiento. 

Las empresas proveedoras y los profesionales que forman parte de las mismas deben actuar siempre con responsabilidad. A lo largo de la formación reglada y también en el posgrado, como pueden ser las maestrías en negocios, se aborda la deontología profesional en el ámbito del marketing, con el objetivo de evitar este tipo de comportamientos calificados como censurables por parte de las entidades responsables.

El tratamiento de la información por parte de los medios de comunicación, la rapidez con la que se expande la enfermedad, la posibilidad de contagio de persona a persona, la globalización y las redes sociales son los factores decisivos que han desencadenado esta situación de pánico generalizado por el coronavirus chino. De hecho, en diversos países europeos se han agotado los productos antisépticos y las mascarillas FFP2 y FFP3.

Aprovechándose de este miedo generalizado, algunas empresas han encarecido el precio de este tipo de productos, entre las que se encuentran también los sitios de comercio electrónico, y otras han comenzado a difundir anuncios publicitarios en los que garantizan el 100% de efectividad de sus productos contra el coronavirus.

La respuesta de las autoridades competentes 

A raíz de este tipo de comportamientos adoptados por diversas empresas y sitios de comercio electrónico, la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) ha instado a las organizaciones y proveedores a cesar estas actividades, reafirmando la necesidad de adoptar una conducta responsable.

El regulador de la competencia ha advertido a las empresas que no incrementen el precio de este tipo de productos como pueden ser las mascarillas, desinfectantes para las manos o el alcohol. Además, ha informado que no deben explotar el miedo generalizado de las personas sobre el coronavirus por medio de mensajes que puedan desatar aún más el pánico social.

En la actualidad, la CMA se encuentra monitoreando las prácticas de venta y marketing de las empresas. Del mismo modo, han advertido que tomarán medidas contra cualquier empresa que persista en este comportamiento o que infrinja la ley.

El presidente de la CMA, Lord Tyrie afirma que “haremos todo lo posible para actuar contra estafas y reclamos engañosos, utilizando todas nuestras herramientas”. Y añade que, cuando no puedan actuar, asesorarán al gobierno sobre los pasos que deberían seguir, como puede ser introducir controles de precios en determinados productos.

De igual forma, la directora ejecutiva de la entidad, Andrea Coscelli, añade que esta advertencia se extiende también a la población general que revenda productos en mercados en línea. Estas observaciones se han producido después de recibir un amplio número de informes notificando aumentos en los precios de determinados artículos sanitarios.

Estas medidas se han implantado después de la intervención de la Autoridad de Normas de Publicidad (ASA), prohibiendo todo tipo de anuncios que sean alarmistas, acusando a dos empresas de aprovechar el miedo de la población por la epidemia de coronavirus.

La entidad descubrió que estas compañías utilizaban frases que causaban miedo con el único objetivo de lucrarse de una forma completamente inmoral, violando el código de la ASA. Algunos de estos anuncios afirmaban que el virus se estaba propagando “a la velocidad de la luz” y destacaban que sus productos proporcionaban “la mejor protección del mercado”.

A su vez, las grandes plataformas publicitarias han prohibido los anuncios que afirmen curar o prevenir el coronavirus. Un ejemplo de esto es Facebook, uno de los gigantes de la publicidad, que ha declarado que no permitirán afirmaciones que garanticen el 100% de efectividad de productos como mascarillas o desinfectantes de manos para evitar la propagación del COVID-19.

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