Para hablar de la inteligencia emocional orientada al marketing, es necesario entender que ésta especialidad puede ser apreciada y aplicada con diversos puntos de vista. Sin embargo, con el propósito de simplificar tu comprensión del tema, quiero que nos enfoquemos en los dos principales.

De esa manera, cuando aprendas a identificar estos elementos, podrás hacer uso de esta inteligencia en cualquier ámbito con la misma naturalidad con la que disfrutas de una taza de café.

¿Estás listo?

¡Pasemos a ello!

Inteligencia emocional para mejorar estrategias de marketing

La inteligencia emocional es una especialidad que permite comprender, y manifestar emociones dentro de un entorno seguro donde el objetivo es drenar y solucionar situaciones con picos sentimentales. Puede ser vista como la gestión correcta del exceso de felicidad, tristeza, ira, u otras emociones que sin duda alguna afectan el comportamiento humano cuando son percibidas.

Dentro de las estrategias de marketing, esta inteligencia funciona como una guía catalizadora que permite interactuar con los aspectos primitivos e inconscientes del comportamiento de tu audiencia. Es decir, aprendes a identificar qué le molesta, que le hace feliz y que lo inspira a tomar acciones determinadas.

Bajo este panorama, el uso de mensajes intencionados (a nivel gráfico, escrito o verbal), permitirá un nivel de conexión elevado entre tu marca y tu audiencia. De hecho, si te presentas como una de esas marcas que promueven un consumo concientizado (en algún área), es probable que más usuarios sientan empatía por lo que haces y te sigan.

Comprenderás que esto da pie a un sinfín de estrategias de atracción y conversión ¿Cierto?

El departamento de marketing aplicando inteligencia emocional

Por otra parte, como profesionales de mercadeo tenemos un panorama singular en nuestro entorno de trabajo. En una de sus caras, nos enfrentamos a creativos, siendo creativos. Mientras que en la otra, es común hallarnos ante clientes complejos que en cualquier momento podrían sacar de los cabales a uno del equipo (y espero que no seas tú).

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Ambas caras nos permiten ver la necesidad de desarrollar inteligencia emocional para una integración óptima del equipo de trabajo y una mejor atención al cliente.

Por supuesto, ser inteligente con el manejo de las emociones no significa anular las emociones negativas u oscuras. De hecho, un sabio dijo una vez que esta inteligencia no significa “no molestarse”, sino saber “con quién molestarse” y “cómo manifestarlo”.

El propósito de esta especialidad está orientado a la solución práctica, sincera y progresista de las situaciones. Es decir, no pretende hacer un desastre con el descontento, sino plantearlo de manera objetiva con intención de solucionar cuanto antes y dar fluidez al caso.

¿Cómo ser inteligente emocionalmente?

Llegado a este punto, comprenderás que aprender a ser más inteligente con la gestión de las emociones no es opcional. Contrario a eso, es en realidad una de las maneras de garantizar que las relaciones entre tú, tu equipo de trabajo y tu cartera de clientes encuentren puntos armónicos que permitirán sacar el máximo provecho.

Si quieres aprender a ser más inteligente, necesitas estudiar, pero en este caso, se trata de estudiar para comprender lo que sientes y  sobre todo cómo administrar esos sentimientos. Autores como Daniel Goleman te ayudarán a entender cómo funciona la mente humana y cómo influyen los pensamientos en las emociones para aprender a controlarlas.

Solo un estudio profundo en el tema es lo que te permitirá encontrar las mejores maneras de actuar. Necesitarás tiempo  para observarte, practicar y mejorar.