Desde hace unos años, ha ido creciendo uno de los oficios más interesantes de la era digital; Ser un influencer. ¿Y cómo no?

Si desde un lado de la pantalla podemos ver cómo millones de personas están al pendiente de lo que dirás. Siguen todas tus recomendaciones, mientras que las empresas más relacionadas a tu área de desarrollo buscan patrocinar tu trabajo.

En cierto punto, solo “hay que atender las redes sociales” y te vuelves millonario. ¿No es así?

Pues, en esta ocasión, quiero que me acompañes al otro lado de la pantalla; quiero que tú mismo puedas filtrar lo que ves para que aprendas a reconocer a un verdadero influencer.

Los números no mienten

Los racionalistas preferimos confiar en un elemento cuantitativo antes que el cualitativo. Y en este aspecto del marketing, vale la pena ser muy racional.

Una de las desventajas de la comunicación a través de las redes sociales es que puede servir fácilmente como una fachada. Es decir, se puede invertir en bots, equipos de pre y post producción para presentar una idea ficticia de quien eres, con la intención de “ser” un influencer.

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Sin embargo, cuando nos vamos a la raíz de lo que es la influencia, se nos hace más sencillo detectar los fakes.

A diferencia de lo que los novatos creen, la cifra de los followers no es de total importancia; al menos no es así como un dato aislado. Pues, el creciente uso de bots, y seguidores comprados muestra que no existe un verdadero vínculo entre el creador de contenidos y “esa audiencia”.

Por lo tanto, todas las métricas deben extraerse para analizarse en conjunto. Hasta ahora creo que todos hemos visto cuentas en Instagram, donde un influencer cuenta con cientos de miles de seguidores y apenas una decena de likes y un par de comentarios. ¿Se puede hablar de una verdadera influencia?

Obviamente no.

Entrega y Respeto

En principio, todo influencer considera que su comunidad es lo más importante. Por ello, sabe que debe dedicar esfuerzos diarios para generar un contenido que les sea útil dentro de su campo.

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El que se dedica a la comedia, debe volverse el mejor contando sus historias de humor; el técnico, debe explicar con mayor claridad las soluciones. Y así sucesivamente.

Existe una relación donde no se subestima la importancia de lo que se comparte; es decir, se respetan los intereses de la comunidad digital y se entrega lo mejor de sí para satisfacer esas necesidades.

Ratio de conversión

Cuando hablamos de un verdadero influencer, nos referimos a una persona u organización que es capaz de guiar el comportamiento de las masas. Hace unas décadas eso era mejor conocido como liderazgo, y ahora se presenta de esta manera.

Bien, desde esa perspectiva tenemos que si el “influencer” no es capaz de guiar a su comunidad a que realice determinada acción; la verdad no serviría de nada. Sería como cualquier otro usuario de las redes sociales compartiendo contenido a la nada.

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De hecho, las marcas que pretenden hacer influencer marketing, se enfrentan al desafío de escoger a la persona correcta. Pues no me imagino invirtiendo sumas importantes de dinero para que al final, el mensaje sea ignorado.

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Dedicarse a compartir contenido puede sonar como algo fantástico, pero una vez que comienzas, también se inicia un estilo de vida bastante estricto. Y el éxito en ello implica tanta determinación como en cualquier profesión.