Llevo 125 días en la industria de la belleza, de forma digital claro. Y en estos 125 días he aprendido más que en mis 24 años de ser mujer.  (O en 5 años de maquillarme).

Primero debo contarte que yo no era o soy para nada ese tipo de chica que se preocupa por lucir bien todo el tiempo,  y que acude en busca de las últimas tendencias cada semana.

Sin embargo como a muchas creativas el maquillaje siempre me ha atraído, por la versatilidad que  tiene, y el cargo que  representa en la sociedad. Y he notado que probablemente yo estaba subestimando a este increíble negocio.

 Por eso en esta ocasión te presento 5 puntos que hacen a la industria de la belleza sumamente interesante.

1. PODER DE TRANSFORMACIÓN: Todos tenemos derecho de transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos,  de evolucionar paso a paso para lograr lo que/quien queremos ser. Y esa es la principal cualidad que le podemos atribuir al maquillaje.

2. DEFINE UNA ÉPOCA, ESTATUS SOCIAL, TRADICIÓN, UNA ETAPA: No podemos negar que la industria de la belleza es muy criticada por los constantes cánones de belleza que esta representa y que en los últimos años parecen ser sólo alcanzables con cantidades inmensas de photoshop o cirugías.

Sin embargo  no te limites a esta idea y analiza un poquito más. El maquillaje se ha convertido en una narrativa social. Piénsalo un poco, en más de una ocasión has deseado el maquillaje de princesa, o que tal un delineado muy de los setentas.

Y puede evocar la boda soñada de tu abuela, la rebeldía de tu mamá cuando tenía tu edad. Habla de las ideas de un pueblo, del atrevimiento de la mujer de verse a sí misma como un ser hermoso y destacarlo. De la necesidad que tenemos todos de identificarnos como seres independientes pero a su vez  como parte de un grupo.

3. 172 HORAS AL AÑO, REFLEJANDO NUESTRAS EMOCIONES: Las mujeres somos día a día un amplio abanico  de emociones, debemos aprender a convivir con ese festival de estrógenos que nos invade mes con mes, y seguir adelante con nuestras responsabilidades. Por lo que el maquillaje se vuelve un confidente discreto que entiende y expresa, cómo te sientes hoy, como va tu rutina ésta mañana.

Un estudio reciente mostró que dedicamos 172 hrs al año a maquillarnos. Personalmente creo que son 172 horas de luchar, convivir o disfrutar lo que estamos haciendo y expresar como nos sentimos.

Si echas un vistazo a tu diario o a tu memoria, sentirás la emoción de la primera vez que usaste maquillaje..

4. CONSENTIRSE ES UN NEGOCIO RENTABLE: Pasemos a la parte que le puede interesar a todos. El consumo de maquillaje es sumamente rentable, los costos de producción pueden ser muy bajos comparados con el precio de venta que éste tiene, si, incluso el de las mejores marcas. Y aquí viene la inevitable pregunta: -¿Entonces por qué estamos dispuesta a pagar tanto por pequeños productos?.

 Y es que lo que en realidad estamos comprando no son 30 gr de lipgloss, compramos la practicidad de lucir frescas en 5 segundos. Compramos el efecto terapéutico que tiene poder seleccionar tus colores favoritos o una tarde de compras. Compramos la felicidad que implica entrara a la sala y lucir impactante. (Porque  si, somos  seres bellos pero infinitamente competitivos).

Podemos reducir esto con un clásico eslogan.

5. INSIGHTS  DE COLORES, SABORES Y CREENCIAS: A lo largo de esta entrada ya mencione como el maquillaje es descriptivo en una sociedad y en las emociones femeninas.

Pero también representan la parte divertida y no aceptada, esa característica en que todos nos queremos convertir pero no admitimos o  esas ideas y prejuicios que hicimos por las costumbres de casa y preferimos culpar a los estándares de belleza. Como cuando deseaste lograr un contorneado al estilo de Kim Kardashian o cuando no te animaste a usar lipstick rojo por que escuchabas diciendo a la abuela, “Ese maquillaje es vulgar”.

Y es aquí cuando volvemos al punto inicial, la magia del maquillaje es la capacidad de transformación que te ofrece, así que antes de declinar tu compra por algún prejuicio, respira, relájate e  imagínate usándolo, y llévalo contigo.

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