Inicia febrero y el Super Bowl se convierte en el centro de atención de más de 200 millones de espectadores. Este es uno de los eventos deportivos más esperados del año y las grandes marcas hacen todo lo posible por apoderarse de sus espacios publicitarios.

Si bien es cierto que no se trata de una publicidad que cualquiera podría costear, es una jugada que permite a las empresas mezclarse con su audiencia a un nivel que solo este deporte puede ofrecer. La fanaticada es una mina de facturación por explotar y por ello, los grandes no escatiman en la adquisición de este espacio publicitario.

Durante 57 años, el Gran Juego ha presentado espectáculos insuperables en los que, además de grandes artistas, las marcas más grandes suelen destacar con spots.

Un ejemplo de esto es el caso de Heinz, que en esta ocasión está peleando por cambiar la nomenclatura de la edición LVII por el icónico 57 de su producto estrella. Esto le permitirá insertar una estrategia publicitaria única e irrepetible.

Pero además de Heinz, otro de los gigantes publicitarios como Doritos, ha lanzado un pequeño anuncio que llena de intriga y nos hace desear la llegada del gran evento. Doritos ficha a Missy Elliot para un comercial en el que esta llama a Jack Harlow para hablar sobre colaboraciones, pero inesperadamente sale al aire la frase “triángulo amoroso”, mientras que casualmente, Elliot sujeta una bolsa de Doritos BBQ.

Así mismo, tenemos la participación de Heineken 0.0 que trabaja en conjunto nada más y nada menos que con el esperado lanzamiento de Ant Man & Wasp.

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Además, otros spots de alto calibre como el de Workday con Ozzy Osbourne; Pringles con Meghan Trainor; y PopCorners con Jesse Pinkman junto a Walter White (Breaking Bad), dan cabida a un gran espectáculo publicitario.