Si tienes un negocio local o que funciona en el extranjero, el RFC genérico es indispensable para ti.

Cumplir con los requerimientos planteados con el SAT no siempre es una tarea sencilla. Sobre todo, si tienes clientes que por algún motivo no te proporcionan su RFC para personalizar su factura.

No obstante, el SAT ha implementado un mecanismo bastante funcional que ha estado funcionando durante los últimos seis años y hoy lo estudiaremos a profundidad.

¿Qué es el RFC genérico?

Puede suceder que al momento de emitir una factura te encuentres con que el comprador de tus productos o servicios no cuente con un RFC personal. Esto puede ser porque no se ha dado de alta en el sistema tributario del país, es un extranjero en visita temporal o tu transacción es fuera del territorio mexicano.

Incluso, si el comprador no desea incluir su información personal en la factura, el campo de RFC se convierte en un dilema para el comercio. En vista de que para efectos del control tributario cada movimiento de dinero es importante, el SAT implementó el RFC genérico como solución para estos no contribuyentes.

Consta de un código general que puedes utilizar para completar el campo en la factura y llevar un registro óptimo de tus transacciones. Esto facilita el control de tus movimientos y las declaraciones tienen una base más sólida.

Tipos de RFC genérico

El RFC genérico es un código universal que en efecto se asigna deliberadamente a los no contribuyentes. Es el mismo código para todos, así que sirve como un medio para agrupar a la enorme cantidad de transacciones que en otras circunstancias serían difíciles de auditar.

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No obstante, existen dos tipos de RFC genérico y su diferencia radica en la situación en la que se debe emplear.

Indiferentemente de si se trata de una persona física o persona moral, siempre que se trate de un sujeto dentro de México, el RFC asignado por defecto es XAX010101000. Ahora bien, si se trata de transacciones en el extranjero, el RFC a utilizar es XEXX010101000.

De esta manera, todas las transacciones pueden ser organizadas y registradas. Así el control sobre las actividades comerciales es mucho más eficiente y la declaración de impuestos tiene menos incidencias.

Diferencias entre el RFC genérico y el RFC con homoclave

Si bien es cierto que ambos RFC son un código asignado por el SAT para la gestión tributaria, existen algunos detalles que los separan. Veamos cuáles son estos.

  • El RFC genérico es un mismo código aplicable para todos los contribuyentes. Siempre es el mismo.
  • Cuando se trata de un RFC con homoclave se incluyen datos personales y en el genérico no.
  • El RFC genérico lo porta solo la persona que compra, no quien vende.

Debido a esto, nuestro RFC funciona como solución para aquellas personas que desean realizar y contabilizar las transacciones comerciales realizadas con los no contribuyentes. Indiferentemente de la razón por la cual el comprador no tenga su RFC personal, tú como comerciante puedes recurrir a esta medida práctica.

Ten en cuenta que, si la contraparte tiene su RFC personal, evita cubrir tus facturas con los genéricos. De esta manera el ecosistema tributario se mantiene saludable.