El Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) nació en 2004 como respuesta a una banca que aún dependía de cheques y transferencias que podían tardar más de 48 horas en liquidarse. Diseñado y operado por el Banco de México, el sistema empezó liquidando operaciones en ventanas de horario bancario.
En 2015 ya funcionaba 24/7 y redujo el tiempo promedio de compensación a segundos. Hoy, dos décadas después, resulta casi imposible recordar cómo era esperar que un pago se reflejara al día siguiente.
Un motor silencioso de la economía digital
Cuando SPEI cumplió su mayoría de edad, el país ya había multiplicado por cien el volumen de transferencias electrónicas. Solo en 2024 se registraron 5.337 millones de operaciones, por un monto que superó los 219 billones de pesos, cifra equivalente a 6,5 veces el PIB nacional.
Esta infraestructura, invisible para el usuario final, pero crítica para bancos y fintech, transformó la forma en que las personas pagan nóminas, saldan créditos o compran en línea. Gracias a esa velocidad, las compras impulsivas y las actividades de ocio en línea ganaron terreno.
Por ejemplo, ahora adquirir cajas misteriosas Jemlit no solo es igual de rápido que enviar un meme por mensaje, sino que se ha convertido en un entretenimiento de moda. Cada clic hace que la emoción y la expectativa de descubrir productos sorpresa, ediciones limitadas o artículos coleccionables sea rápida y divertida.
En otro momento esto requeriría búsquedas largas y más costosas. La transacción, respaldada por la inmediatez del SPEI, se liquida antes de que la pestaña del navegador termine de cargar, intensificando esa experiencia de satisfacción instantánea que cautiva al usuario actual.
Un estudio citado por Forbes México revela que seis de cada diez mexicanos bancarizados utilizan SPEI de forma habitual, empujando al país a niveles de digitalización comparables con economías avanzadas. Parte de esa confianza descansa en un marco regulatorio robusto. Desde la Circular 14/2017, los participantes deben cumplir estándares de ciberseguridad, monitoreo 24/7 y pruebas periódicas de continuidad operativa, formalizando una disciplina que antes solo se veía en cámaras de compensación internacionales.
México, en el Top 10 mundial de pagos en tiempo real
Las cifras empiezan a trascender fronteras. Según el “Real-Time Payments Report” de ACI Worldwide, México ya procesa el 8,3% de todos sus pagos a través de sistemas inmediatos, y la previsión apunta a un salto hasta 12,9% en 2028, consolidando al país en el selecto grupo de las diez mayores economías en pagos en tiempo real.
Mientras Estados Unidos, en algunos casos, todavía depende de redes ACH con liquidaciones de uno a tres días hábiles, el consumidor mexicano tiene a un clic, y sin comisiones, la posibilidad de mover dinero entre más de 60 instituciones conectadas. La arquitectura del SPEI no solo beneficia a bancos y grandes empresas.
Emprendedores de comercio electrónico, proveedores de SaaS y mercados de nicho, desde desarrolladores de videojuegos hasta tiendas en línea de artículos de colección, han encontrado en los pagos instantáneos la pieza que faltaba para escalar sus modelos de negocio.
SPEI como catalizador de la ola fintech y del comercio electrónico
El músculo de los pagos instantáneos no solo ha permitido enviar la quincena o dividir la cuenta entre amigos, se volvió indispensable para las más de 1.100 startups financieras, 803 mexicanas y 301 extranjeras, que hoy operan en el país, según el Finnovista Fintech Radar 2025.
Al liquidar cada transacción en segundos, el SPEI reduce riesgo operativo y costo de capital. Por eso, las plataformas de crédito “Buy Now, Pay Later”, las billeteras que remuneran saldos y las insurtech que ofrecen micro-pólizas integran la API del Banco de México en su back-end.
La misma lógica contagia al e-commerce. El reporte anual de la AMVO muestra que las ventas en línea rebasaron 658.300 millones de pesos en 2023, un alza de 24.6%, más de 65 millones de consumidores compran por Internet y priorizan métodos de pago inmediatos para cerrar el carrito sin fricciones.
Marketplaces de nicho confirman que la tasa de conversión sube cuando el botón de pago despliega SPEI como primera opción, porque la acreditación llega antes que la confirmación de correo. Y para democratizar aún más la interconexión, Banxico lanzó CoDi en 2019 y Dimo en 2023. El primero masificó los pagos por código QR.
El segundo vincula el número celular con la cuenta bancaria. A finales de 2024, Dimo ya sumaba más de 11 millones de cuentas y 21 instituciones participantes, y Banxico habilitó su interoperabilidad plena dentro del SPEI.
Esta capa de identidad simplifica cobros P2P y da a las fintech un identificador único que reemplaza al CABLE interbancaria, acelerando la adopción en zonas donde la bancarización todavía es baja.
México frente al mundo: Volumen récord y proyección a 2028
El último Informe de Infraestructuras de Mercado Financiero 2024 del banco central registra 5.342 millones de transferencias SPEI por un monto de 578 billones de pesos. Con estos números, México se ubica como el décimo mercado en pagos en tiempo real.
Aun así, los pagos instantáneos representan solo 8.3% del total de transacciones. El estudio Prime Time for Real-Time de ACI Worldwide calcula que el indicador avanzará hasta 12.9% en 2028, impulsado por CoDi, Dimo y la migración continua de comercios físicos hacia canales digitales.
Para los emprendedores del sector fintech mexicano, esta apertura será tan disruptiva como la llegada de SPEI en 2004. Con pagos instantáneos, identidad móvil y datos estandarizados, México aspira a que el efectivo represente menos del 50% de las operaciones de retail en 2030.