Burrhus F. Skinner, filósofo, psicólogo, inventor y autor, es conocido por desarrollar una teoría que impulsaría la corriente conductista; y esta lleva por nombre la teoría de Skinner.

Durante años, Skinner se dedicó a realizar ensayos experimentales con animales para medir el tipo de respuestas que generaban los estímulos y cómo estas se asociaban con el comportamiento en general.

Sus hallazgos, transformaron la manera en que apreciamos el comportamiento humano y muchas áreas de nuestra vida adquirieron una nueva perspectiva. ¡Veamos de qué se trata!

¿En qué consiste la teoría de Skinner?

La teoría de Skinner se centra en la idea de que los seres vivos actuamos de acuerdo a los estímulos que recibimos. Por ejemplo, si un individuo realiza una acción y recibe una recompensa por ello, lo más probable es que repita la acción todas las veces que desee conseguir esa recompensa.

A estos estímulos, Skinner los llamó reforzadores. Que no son más que un tipo de detonador específico para transformar la conducta del individuo por determinado momento.

Gracias a esto, muchas áreas, como la educación, el campo laboral, o las ventas, han podido diseñar estrategias más efectivas en sus determinadas áreas. Con el uso de reforzadores óptimos, podemos fomentar que un niño sea mejor estudiante, o que el empleado de menor rendimiento se nivele con el resto.

Incluso, podemos trabajar reforzadores con nuestros prospectos y de esa manera cerrar más ventas. ¡Pero, cuidado! No es tan sencillo como se lee.

Tipos de reforzadores según Skinner

Uno de los descubrimientos más importantes de la teoría de Skinner es que cada individuo responde de una manera particular ante los estímulos. Lo que es importante para una persona, no necesariamente lo es para otra, y por ello, un mismo reforzador no necesariamente genera el mismo impacto.

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En base a esto, Skinner clasificó los reforzadores en dos grandes tipos.

Reforzadores positivos

En este caso, los reforzadores consisten en recompensas favorables que se les otorgan a quienes completan determinadas tareas, o se comportan de acuerdo a las reglas establecidas.

Un ejemplo podría ser la promesa de una nueva consola de videojuegos si el pequeño de la casa aprueba el año escolar con excelentes calificaciones.

Reforzadores negativos

No obstante, Skinner también notó que cuando quitamos “cargas” o responsabilidades no gratas a los individuos, se generan estímulos similares, aunque con una connotación más de “desquite”.

Siguiendo el ejemplo del buen estudiante, podríamos decir que la promesa sería liberarlo de los quehaceres del hogar durante las vacaciones.

¿Qué reforzadores usar de acuerdo a la teoría de Skinner?

Cada individuo es completamente diferente. Sus motivaciones, pasiones y temores son casi únicos, y, por ende, los reforzadores deben estar alineados a dicho perfil.

Lo más importante es que aprendas a identificar el perfil conductual que deseas transformar, y, por supuesto, concretar un tipo de conducta que deseas generar. A partir de allí, puedes utilizar la teoría de Skinner para realizar tus propios ensayos. Y como en todo proceso investigativo, necesitarás medir las reacciones del individuo para determinar si los reforzadores están funcionando o no.

Recuerda que dar demasiado por poco es contraproducente, al igual que el promover la no responsabilidad. Esto se trata más de motivar hacia el desarrollo de la persona, no hacia el retroceso en su crecimiento.