Saludos lectores de Marketeros LATAM. Me da mucho gusto poder escribir de nueva cuenta para ustedes, espero que el tema les interese.

En ésta ocasión, quiero combinar dos temas que me interesan: la propaganda política y los conflictos armados. Para comenzar éste breve análisis, debemos recordar la diferencia entre propaganda y publicidad, ya que en muchas ocasiones, se ha utilizar el término en forma sinónima, lo que es una equivocación.

De acuerdo con Eulalio Ferrer, la propaganda y la publicidad tienen un origen común; ambas buscan informar, convencer, atrapar. Ambas iniciaron en el mismo lugar, consolidándose en la antigua Roma, pero terminaron en caminos separados, sobre todo a finales del siglo XIX y preponderantemente en el siglo XX. Una convence de una teoría, ideología, postura; la otra te lleva a comprar. Ambas pueden desembocar en una erogación por parte del receptor, pero sólo la publicidad tiene ese como objetivo principal. [Tweet “La propaganda “está al servicio de las ideologías y de los dioses””]

Una vez aclarada la diferencia quiero darte algunos ejemplos del uso de la propaganda como herramienta de guerra en la historia universal.Gregor_XVUna de las primeras instituciones en hacer uso de la propaganda como una herramienta es la Iglesia Católica – en ese momento, Iglesia Cristiana. El cristianismo incipiente de los primeros siglos (V a X de nuestra era) aprovechó de manera adecuada el uso de la propaganda como herramienta de difusión de sus doctrinas, lo que terminó universalizando la religión, que si bien, a lo largo del tiempo ha sufrido cambios y separaciones, se mantiene como una de las que mayor número de adeptos posee (considerando que el cristianismo está compuesto no sólo por la Iglesia católica, sino por otras fuentes como las denominadas Iglesias Protestantes, la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Copta, etcétera).  En 1622 el Papa Gregorio XV creó la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe, asignando de esta manera, la función considerada hoy de marketing a la organización formal de la Iglesia, como una manera de combatir la creciente ola de protestantismo desatada en 1517 desde la difusión de las 95 tesis de Martín Lutero.

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Estados Unidos como país también ha utilizado la propaganda (por más tiempo y veces de las que le gusta admitir). Durante el transcurso de la Guerra de Anglo-Estadounidense de 1812-1815, aparece la figura del Tío Sam, pero no es hasta 1916 que se populariza gracias a una serie de carteles elaborados por James Montgomery Flagg, los cuáles tenían como objetivo aumentar el alistamiento a las fuerzas armadas estadounidenses, para combatir en Europa durante la Primera Guerra Mundial. Este mismo personaje fue utilizado 20 años después, para los mismos fines, pero esta vez en la Segunda Guerra Mundial. Como dato curioso, la cara de tan famoso personaje es la del propio Flagg, el cual decidió que la mejor manera de evitar problemas con algún modelo era siendo él mismo, un poco más avejentado y con barba.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la propaganda fue una de las armas de mayor poder tanto para los Aliados como para los países del Eje. Los Aliados, sobre todo los Estados Unidos y el Reino Unido, lanzaron una gran cantidad de mensajes propagandísticos, que incluían desde el tener cuidado con la información que se compartía con otros, hasta la evacuación de ciudades, como Londres, por los bombardeos de la Luftwaffe. El propio Churchill era imagen misma de la propaganda aliada, utilizando en forma constante distintos medios, sobre todo carteles y más que nada, la radio, a través de sus discursos como aquel famoso donde no tenía otra cosa que ofrecerle al pueblo más que “Sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”.

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Los Estados Unidos tampoco se quedan atrás en esta guerra con el uso de la propaganda, llegando al grado en que Walt Disney produjo una serie de cortos que denunciaban los males del nazismo y del propio Hitler. La figura del canciller alemán fue objeto de muchas obras propagandísticas en Occidente, y el más magnífico de los magníficos, Charles Chaplin, contribuyó en forma involuntaria con una de sus más grandes obras, El Gran Dictador, a difundir el mensaje contra las fuerzas del Eje.

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Mención aparte merece todo el organismo de propaganda del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NAZI) durante el periodo previo y durante la Segunda Guerra Mundial. Es una de las muestras más grandes del uso de la herramienta de la propaganda al servicio de la difusión de las ideas y del convencimiento de millones de personas de la necesidad de una guerra, la cual trajo catastróficas consecuencias para toda la humanidad.

Adolfo Hitler, tras un intento de golpe de Estado, conocido como el Putsch de Münich o el Putsch de la Cervecería, estuvo unos meses en la cárcel. Desde ahí, el futuro Canciller escribiría lo que se convertiría en la “Biblia” del partido Nazi, el libro “Mein Kampf” (Mi Lucha), en el cuál declaraba sus principales ideas sobre el proyecto de la Gran Alemania, el espacio vital y las medidas necesarias para alcanzar la grandeza de la raza aria. Al ascender el partido Nazi al poder, este se convirtió en una lectura obligatoria para todos aquellos que apoyaban el Tercer Reich Hitleriano.  El libro semibiográfico, aunado al poderoso discurso y presencia de Herr Hitler, lograron que la  propaganda Nazi se convirtiera en una de las muestras más bastas y de mayor impacto en la historia reciente

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El ministro para la Ilustración Pública y Propagada Nazi, Joseph Goebbles fue uno de los principales oradores y difusores de la ideología del Führer

[Tweet “La propaganda opera sobre el público general desde el punto de vista de una idea y los prepara para la victoria de esta idea – Adolfo Hitler, Mein Kampf”]

El último ejemplo que me gustaría mencionar es todo el conjunto de propaganda que hicieron dos naciones, poniendo al mundo en una situación de bipolaridad durante más de 40 años. La propaganda utilizada por Estados Unidos de América (EEUU) y La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)  logró convencer a la mayor parte del mundo de adoptar una postura definitiva: ser capitalista y “libre” o ser socialidescarga (7)sta y “protegido”. Ambos países llevaron al extremo el uso de la propaganda como medio para  difundir sus ideologías, logrando que centenares de personas fueran condenadas en ambos bandos por siquiera atreverse a diferir en forma minúscula con la postura del gobierno en que se encontraban.  En Estados Unidos, la persecución anticomunista alcanzó su auge en el denominado Macartismo, término acuñado a raíz de la fuerte difusión y persecución del senador Joseph McCarthy, quién defendía que la Guerra de Corea no había sido una victoria para los estadounidenses debido a que infiltrados comunistas estaban en el gobierno ayudando al bando contrario. Esto desencadenó una cacería de brujas que terminó acabando con políticos, intelectuales y hasta gente de Hollywood (el propio Charles Chaplin tuvo que salir de EEUU por esta causa).

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La Unión Soviética no se quedó atrás y las purgas de Stalin y represión de gobiernos posteriores fueron épicos. La vida como la imaginaba la gente que vivía del lado oriental de la cortina de acero era casi la representación de la gran Babilonia. Una sociedad próspera pero llena de animales, sin educación, sin cultura y sin buena música, hacía que mucha gente desistiera de los intentos de emigrar al lado capitalista del mundo. Ambas ideologías, la estadounidense y la soviética, lograron durante mucho tiempo su cometido, terminando este duelo propagandístico sólo por el derrumbe de la Unión Soviética en 1991.

La propaganda es una herramienta que se puede utilizar en muchas ocasiones con grandes beneficios sociales, como lo que hacen las organizaciones sin fines de lucro, que en su mayoría intentan hacer de éste mundo algo mejor. Pero utilizada para fines bélicos, termina desprestigiada como disciplina, y arruinando en muchas ocasiones las vidas de aquellos a los que alcanza.

¿Qué opinas? ¿Tienes otros ejemplos del uso de la propaganda como herramienta de guerra ? Te invito a que compartas conmigo tus opiniones en mi cuenta de Twitter ArturoAlcazaD.

Saludos y hasta la próxima.

Arturo Alcázar Dávila.

La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.

Joseph Goebbels

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