“Aprender, es estar más cerca de entender que no sabemos nada en realidad”.

Hace un par de días un amigo me dijo esta curiosa frase, mientras observábamos las adversas actitudes de un novato mercadólogo.

Antes de continuar con este artículo, me gustaría aclarar que no soy ninguna persona conocida, no he ganado premios de publicidad, no escribo para revistas famosas, y no he  dado macro conferencias sobre el tema.

Emito esta opinión como una mortal apasionada por la industria. Como una chica más, comunicando lo que cree.

Todo tiene un comienzo, aquél afamado CEO, jefe de producción, manager, o cualquier otro líder de nuestro rubro al que admires y particularmente,  tiene  la fama, el poder y el descaro de gobernarse por el ego… ¿Ya tienes alguno en mente?.

Ese manager que tienes en mente,  comenzó igual. Siendo un  talentoso trainee, creyendo que los viejos no sabían nada, que sus compañeros no igualaban su nivel, y que jamás estaría obligado a escuchar a sus clientes, en realidad a ninguna persona. Poco a poco ese trainee sería absorbido por el ego y la devoción al trabajo, o a tener un espacio de gente que no se atreva a confrontar sus habilidades.

¿La historia de siempre, no?

Por años hemos culpado a la industria de los egos que la dominan, hemos incluso creído o aceptado, que es parte de  nuestro perfil.

Entonces, hoy debemos admitirnos un par de cosas.

No es parte del perfil publicitario, el ego pocas veces ayuda a crecer, y por su puesto, suponer que somos excelsos y lo sabemos todo. No nos llevará a ninguna parte.  Esta última aclaración la hago por la industria en general.

La base de esto es asimilar, tú, aquél experimentado manager, tu amigo el diseñador, tu novia la de cuentas, el director creativo, yo y todos. Que en realidad sabemos nada.

Todos nos pueden sorprender, y nos pueden enseñar. Así que tú sin importar que vistoso título tengas, deja las boberías ya, deja las malas actitudes.

Siempre podemos, debemos, aprender más.

Pasar por un golpe de ego, es normal, es humano. Puede ser el reflejo de tu esfuerzo. Pero no dejes que esta sensación, gobierne tu trabajo.

Me gustaría despedirme con un mensaje al anónimo trainee.

Querido trainee con malas actitudes:

Relájate, cariño. El viaje apenas comienza. Entender a tiempo que no eres perfecto, que la experiencia de los líderes es justamente para despejar dudas, comparar puntos de vista y aprender sus mejores movimientos, evitará que te des unos cuantos golpes, profesionales y hasta emocionales.

Sé observador, analiza todo, prueba distintas prácticas, y siempre recuerda que puedes aprender cosas nuevas, todos los días. No idealices un perfil, un trabajo, ni un cliente.

Sígamos aprendiendo.

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