Una de las metodologías ágiles con mayor adopción en esta era digital es el Design Thinking. A pesar de que no es un concepto originario de esta década, en los últimos años se ha extendido a nuevas áreas gracias a su versatilidad y eficacia.

Es curioso, como dentro del marketing digital, el “Pensamiento de Diseño” puede ampliar el abanico de opciones; y además perfeccionar las ideas que se presentarán ante el mercado. ¿Quieres saber cómo aplicar esto en tu negocio?

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¿Cómo funciona el Design Thinking?

Como metodología, el Design Thinking reúne una secuencia de pasos que permiten el abordaje de ciertos problemas desde un punto de vista creativo. No obstante, más allá de sorprender a la audiencia con excentricidades, se enfoca en promover ideas que solucionen de manera práctica, los problemas de los consumidores.

Mediante un acercamiento personalizado, este tipo de “pensamiento”, permite que el equipo se conecte directamente con la audiencia; y desde un alto nivel de empatía, pueda comprender sus mayores preocupaciones y cómo le gustaría que se resolvieran.

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De esa manera, es más sencillo desarrollar ideas específicas que cumplan con las exigencias del cliente. Como consecuencia, las propuestas finales (todas), tienen gran probabilidad de ser aceptadas y además, de superar expectativas.

El arte de la satisfacción del cliente está en dar más de lo que se espera, pero para saber qué esperande ti, es necesario conectar con ellos. ¿Estás de acuerdo?

Ahora bien, para aterrizar el proceso de Design Thinking, es necesario que te plantees frente a 5 etapas. En esencia podrían ser estrictamente secuenciales, aunque la versatilidad del proceso nos permite alternar o interrumpir alguna de ellas. Veamos de qué trata.

Etapas del Design Thinking en el marketing digital

Existen varias maneras de ver la metodología del Design Thinking pero todas convergen en 5 etapas principales:

  • Empatía
  • Definición
  • Desarrollo de ideas
  • Prototipos
  • Pruebas/Control

Ya que en el marketing pretendemos encontrar soluciones a través de productos/servicios para satisfacer las necesidades de una audiencia, lo primero es Empatizar con ella. La capacidad de ponerte en los zapatos de tus clientes, te permitirá obtener una idea más precisa de lo que necesitan resolver.

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En consecuencia, podrás definir el problema principal desde su punto de vista y sabrás el por qué y el cómo atacarlo. Definir el problema con precisión es lo que marcará el curso del desarrollo de ideas, pero para adquirir la perspectiva adecuada, debe ejecutarse posterior a la empatía.

Posteriormente, sabiendo qué debe solucionarse, el equipo de marketing debe enfocar sus esfuerzos en el desarrollo de nuevas ideas. Para esta parte del proceso, lo ideal es contar con un tablero donde puedan apuntar todas las ideas que surjan.

No es recomendable descartar ideas a priori, sino evaluarlas en conjunto y determinar cuáles de ellas ofrecen mejores soluciones.

Solo así, se garantiza que el desarrollo de prototipos esté orientado a lo que el cliente necesita. Pero por supuesto, si es necesario, incluso antes de proceder con la ejecución, puedes volver a la etapa uno y validar que las ideas consideradas tienen aceptación del cliente.

Ya luego queda realizar las pruebas, y esto da pie para una retroalimentación que funciona como base para una nueva sesión empática. De esa manera, el proceso se mantiene en un constante flujo de optimización y es la razón por la que el método se hace tan efectivo.

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Bastante simple ¿cierto?

Ahora, extrae cada etapa de este post y aplícalo en tu equipo de marketing, luego cuéntanos qué han logrado con ello.