Ya sea que te desenvuelvas como estudiante, emprendedor o trabajador, es casi un hecho que a menudo debes comenzar a organizar lo que piensas. La toma de decisiones puede volverse una cruz si no tienes las herramientas adecuadas para ello; pero afortunadamente existen diversas maneras de hacerlo.

Un esquema es de hecho una de las mejores alternativas para estructurar ideas; darle forma y orientarlas a un fin concreto.

¿Te interesa desarrollar tus propios esquemas y volverte ágil en la toma de decisiones?

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¿Cómo funcionan los esquemas?

Un esquema es una opción efectiva para simplificar un torrente de ideas complejas. Gracias a su estructura, este tipo de gráficas permite que quienes la visualizan tengan una apreciación general sobre determinado tema.

Para efectos de una empresa, puede constituir desde la conceptualización de una meta, hasta la explicación de diferentes procesos; incluso, puede utilizarse para detallar acciones y sus respectivas consecuencias.

En ese sentido, se vuelve un aliado perfecto para aquellos encargados de suministrar información a equipos de trabajo. Además de ello, individualmente puede ser aplicado como un mecanismo para acelerar el proceso de aprendizaje; al centrarse en ideas específicas y concretas, disminuye la carga cognitiva en la recordación.

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Su funcionamiento es básico, pero efectivo. Los esquemas constan de una idea principal o fuente, de la que derivan diversos conceptos, ideas, acciones, entre otros.

Esta idea recibe un mayor nivel en la jerarquía gráfica del esquema. Es decir, tiende a resaltar para denotar el principio del flujo de información. Posteriormente cada punto derivado, recibe un menor nivel jerárquico y va disminuyendo a medida que profundiza el tema.

De esta manera, solo un vistazo sirve para entender la situación en estudio. Por supuesto, detenerse en cada etapa y analizar a profundidad, ayuda enormemente a la comprensión plena del asunto.

Ahora bien, a pesar de que el esquema tiene una simple a los ojos del espectador, a menudo se vuelve un verdadero reto desarrollar uno a partir de las ideas. Por ello, quiero que sepas cómo evaluar el contenido que debe ir en un esquema y puedas realizarlos con facilidad.

¿Cómo hacer un esquema?

Para hacer un esquema, o primero que debes tener en cuenta es el tema que vas a desarrollar y por supuesto, has de leer mucho sobre ello. Mientras más clara tengas la información, más fácil podrás explicarla.

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Posterior a una lectura prudencial, debes tomar papel y lápiz para comenzar a elaborar borradores. Toma en cuenta la idea principal y cuáles son los puntos más importantes que derivan de ella.

Después de ello, analiza los siguientes niveles de profundidad y toma notas. Repite el proceso hasta que ocupes la cantidad de información que deseas compartir o estudiar.

Luego de separar los puntos, es necesario hacer un resumen de cada punto; en una oración o palabra, debes ser capaz de plantear la idea de dicho punto y comienzas a graficar.

La idea es que en el esquema haya pocas palabras, pero que guíen el pensamiento del lector a la información correcta. Es decir, si hay demasiada información sobre un punto, está mal hecho.

Ahora bien, establecidos los puntos, solo resta definir el tipo de esquema que te sea más útil. Entre ellos encontrarás:

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Cada uno cuenta con características particulares que aplican a diversas situaciones. Así que determina qué modelo te es más útil y comienza a desarrollar los primeros bocetos para luego aterrizar tus ideas en el esquema final.