marketng selectivo

No existe momento más difícil en la vida de un hombre, que estar frente al anaquel de los champús. San Arturito de Asís

Un concepto que se ve muy fuerte es la aparición de menús de opciones para que los consumidores sientan el poder de tomar sus decisiones y de construirlas de forma personalizadas.

En un mundo con sobresaturación de información y oferta, es importante los filtros que nos ayuden a clasificar los contenidos y los productos.

Sé que cuando piensa en menú, su mente se transporta inmediatamente al concepto del restaurante; de ahí lo importante, pues en el marketing siempre hemos visto con buenos ojos el empleo de herramientas en pro de beneficios sociales, por tanto la intersección de disciplinas aparentemente opuestas, nos ayuda a crear nuevos modelos.

En varias ocasiones, hemos migrado de lo artesanal a lo industrializado, pero en esta etapa debemos intentar una tercera vía, una que incluye procesos mixtos, donde se le regrese el valor a los objetos y personas, donde de nueva cuenta el cliente tenga el poder de definir fielmente su necesidad para que las firmas las traduzcan en ofertas.

Por la anterior razón, es que encajan negocios como Netflix, oferta que consolida su propuesta por medio de una serie de atributos que las personas pedíamos a gritos por los cambios en roles y actividades. Algunos de los más importantes son: tener contenido fresco y clasificado, pagar una renta mensual que no se compara con alquilar de un par de dvd´s en una tienda de rentas de videos, ordenar por preferencias los contenidos, y lo mejor, permitirnos la libertad de acceso a la hora que nos dé la gana.

El modelo de negocio del párrafo anterior se replica en conceptos similares, por ejemplo el de la música con Spotify, donde puedes escuchar música de manera ilimitada con una renta mensual, además de armar una lista de tus “rolas” preferidas.

Los casos anteriores tienen sus antecesores, lo que han introducido es la parte selectiva, los creadores han visto en el poder de la elección un activo crucial para los consumidores de contenidos y entretenimiento (bienes por los que décadas atrás existía resistencia en pagar por ellos).

A la par han sabido incluir una parte muy importante en nuestros días, el tema de las redes sociales virtuales, así que al ver una película, luego la recomiendas a un amigo de Facebook, la puedes calificar y postear en el muro. Caso similar ocurre en Spotify, es interesante cómo ahora hemos llegado a un metalenguaje, en donde podemos enviar una canción para englobar estados de ánimo y mensajes.

 El marketing al que hago referencia poco tiene que ver con factores de distribución y estrategias de exclusividad, pues como sabe, existen definiciones que apuntan al marketing selectivo; como aquel que se dedica a atender un nicho muy específico del mercado, por ejemplo, cañas de pescar.

Hago alusión también, al que tiene que ver con la posibilidad que posee el cliente de elegir su propia versión de la empresa, y la oportunidad que tiene para delinear su experiencia de marca. Por tanto, debe seleccionar los atributos de una serie que es un rompecabezas en donde es indispensable la interacción del cliente. Vivimos entonces la era en donde no vemos, oímos, vestimos o comemos lo que otros quieren, sino lo que nosotros elegimos.

El marketing selectivo es una herramienta que debemos contemplar introducir a nuestras empresas, pues las marcas deben entender que al dotar de múltiples opciones al cliente, lo que hemos hecho es que en ocasiones se vulva engreído y nada lo satisface, por tanto, al integrarlo a las decisiones, lo convertimos en cómplices. De eso se trata el marketing de este siglo.

¿Están listos? ¿Qué desean ordenar?

 

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