Ciertamente las ideas para crear un producto innovador pueden surgir en días fríos; viendo desde la ventana de tu casa cómo cae la lluvia mientras tomas una taza de chocolate caliente.

O quizás la idea aparezca durante la noche, como un mensaje celestial mientras duermes. Sería perfecto despertar y saber qué hacer y cómo, para disparar las ventas en el negocio.

Aun así, la empresa no siempre puede esperar a que sucedan esas eventualidades. La mayoría de las veces corresponde hacerlo manual; idear estrategias que te permitan dirigir la creatividad hacia la solución de las preguntas más inquietantes sobre tus productos.

¿Estás de acuerdo?

Bien, en caso de que debas diseñar un proceso para el desarrollo de nuevos productos, es necesario que

  • Organices el proceso de pensamiento
  • Investigues los detalles de cada variable
  • Realices pruebas de ensayo, error y mejora

Acompáñame, y veamos juntos de qué trata esto.

Pensamiento innovador

A menudo, los emprendedores volátiles aparecen con una idea increíble entre las manos. De alguna manera, muestran cómo será el resultado final pero no tienen ni idea de cómo llegar allí.

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Por otra parte, existen quienes están frente a un problema al que no le encuentran solución.

Ambos grupos se encuentran en el punto de partida en el proceso de innovar. La base es identificar un problema y luego definir una ruta de pensamiento sobre dicho problema.

  • ¿Qué está ocurriendo?
  • ¿A quiénes está afectando?
  • ¿Existe alguna solución en el mercado?
  • ¿Cómo podría ser mejor?
  • ¿Qué se necesitaría para llevarlo a cabo?
  • ¿Puedo hacerlo con mi equipo?

Mientras centres las respuestas desde el punto de vista del consumidor, tendrás la materia prima para generar ideas sólidas.

Básicamente debes cerrar la posibilidad de que aparezcan pensamientos vagos. Sí, es posible que una idea extraordinaria aparezca fuera de la ruta; de ser así, también apúntala. Pero mientras puedas mantener tu atención en la ruta establecida, tendrás pensamientos más efectivos.

Investigación de detalles

Uno de los errores más comunes de quienes se llaman a sí mismos innovadores, es tener la idea, y actuar. Desde la lógica, eufórica, eso tiene sentido. Sin embargo, desde los métodos funcionales, lo mejor es actuar después que se cuenta con información veraz sobre un asunto.

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En otras palabras, debes investigar todas las variables en campo. El acercamiento a tu segmento de mercado se vuelve imprescindible; No es igual salir a venderle algo que tú crees que necesita a ofrecer lo que él está buscando ¿Cierto?

Investiga los detalles tendrás mejores criterios para el desarrollo de un producto innovador.

Innova, testea, mejora…

Luego del segundo paso, asegúrate de probar.

Es natural que cuando se desarrolle algo por primera vez, tenga defectos. Si no crees en ello, posiblemente no estés preparado para innovar.

La utopía de la perfección en el primer intento, es algo para novatos. Los expertos reconocen este hecho y dedican recursos al testeo de productos antes de que salgan al mercado. Comprenderás que no es casualidad que las grandes empresas tengan departamentos de investigación y desarrollo.

Haz pruebas, si es perfecto, pues adelante, y si tiene fallas, ajústalas.

Es preferible invertir cientos de dólares en pruebas, que perder miles lanzando al mercado un producto no valido.